construcción

ecoproductos para la sostenibilidad en la CONSTRUCION

Por entre los diferentes sectores de actividad de nuestra sociedad, el sector de la construcción es uno de los que más responsabilidades tiene en términos de impacte ambiental negativo, tanto en su fase de obra como la de utilización.

De estos impactes se destacan: producción de residuos; consumo de energía, emisiones de CO2; y consumo de recursos naturales. Según la Agenda 21 para la Construcción Sostenible, tan solo en la fase de obra se consumen 50% de los recursos naturales, 40% de la energía y se producen 50% del total de los residuos y 30% de las emisiones de CO2.

Como el ambiente construido y los edificios de habitación en particular son esenciales para la vida humana, es necesario intervenir cerca de este sector de forma que también él se vuelva también un fuerte motor de desarrollo y crecimiento de la sociedad. Se pide a este sector que minimice su impacte negativo, sobre todo en lo que toca al consumo de energía.

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Figura 1. En Europa el mercado de reparación y mantenimiento ocupa una porción muy significativa del mercado de la construcción (fuente: Euroconstruct)

En lo que concierne los materiales de construcción, hay una necesidad de utilizar materiales más sostenibles, de origen local y natural, con baja energía incorporada (la energía despendida desde la extracción de la materia-prima hasta la aplicación final del producto) y que sean reciclables y/o reciclado. Finalmente, hay que crear planos adecuados de gestión medioambiental durante los procesos de construcción para minimizar desperdicios y consumos innecesarios.

Importa aun destacar la creciente necesidad de rehabilitar los parques urbanos edificados como alternativa sostenible a la nueva edificación. Este ya es un enfoque y una fuerte aposta de la Unión europea.

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Nuevos caminos son necesarios para el sector de la construcción, sobretodo caminos que apuesten en una ordenación del territorio basada en planes urbanos adecuados y orientados para estructuras energéticamente más eficientes y que alcancen las metas para un desarrollo sostenible asumidas por la Unión Europea en el ámbito del protocolo de Quito y del Acuerdo de Paris.

Rehabilitar edificios posibilita la disminución del impacte ambiental de la producción de energía, la reducción del consumo de materias-primas y de la producción de materiales de construcción. Por ejemplo, en la rehabilitación las actividades en obra están espacialmente más circunscritas por lo que las necesidades de transporte son bastante menores y por ahí se disminuye su impacte ambiental.

La nueva construcción en detrimento de la rehabilitación causa una expansión urbana excesiva y conduce a una mayor extracción de inertes, consumo de energía y emisión de CO2 y otros contaminantes. Su otra principal consecuencia es la creciente impermeabilización de los suelos y su consecuente impacto sobre el ambiente y la calidad de vida.

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